En una habitación, la cama suele ser el mueble que más espacio ocupa. Sin embargo, durante gran parte del día, esa superficie permanece sin usar. La cama alta ofrece una respuesta especialmente inteligente a este problema: en lugar de extender el mobiliario por el suelo, aprovecha la altura disponible de la estancia. La zona de dormir sube una planta y libera debajo un nuevo espacio para vivir. Escritorio, almacenaje, sillón, estantería, rincón de lectura, zona de juegos o pequeño refugio: unos pocos metros cuadrados pasan de repente a tener una doble función. Eso es lo que convierte la cama alta en mucho más que una simple cama infantil. Bien elegida, puede acompañar distintas etapas de la vida, de la infancia a la adolescencia y hasta los primeros años de la vida adulta.
¿Por qué ganar espacio se vuelve tan importante en nuestras habitaciones?
Nos gustaría poder comparar de forma sencilla el tamaño medio de una habitación en Francia, España, Italia, Suiza, Alemania, Bélgica, Luxemburgo, los Países Bajos y Portugal. En la práctica, los institutos nacionales de estadística no miden todas las habitaciones de la misma manera y a día de hoy no existe ningún dato europeo armonizado que permita establecer, con honestidad, una clasificación de su superficie media. Aun así, los datos disponibles cuentan una historia muy clara: el espacio es un recurso valioso, sobre todo en las ciudades europeas. En 2024, el 73 % de los habitantes de las ciudades de la Unión Europea vivía en un piso. España es, además, uno de los países europeos donde más peso tiene la vivienda colectiva.
La situación es aún más elocuente si nos fijamos en los jóvenes: en 2024, el 26,5 % de los europeos de entre 15 y 29 años vivía en una vivienda considerada sobreocupada, frente a cerca del 17 % del conjunto de la población. Incluso en países con viviendas más espaciosas de media, el espacio disponible varía enormemente entre el centro de la ciudad, la periferia y las zonas rurales. En Suiza, por ejemplo, la superficie media disponible es de 46,6 m² por ocupante, pero alcanza los 51,6 m² en los municipios rurales. La verdadera pregunta no es, por tanto, simplemente: «¿Cuál es el tamaño de una habitación en Europa?» Es más bien: «¿Cómo aprovechar con inteligencia los metros cuadrados de los que disponemos?» Y es precisamente ahí donde la cama alta se vuelve interesante.
Una cama clásica ocupa el suelo. Una cama alta aprovecha el volumen.
Una cama clásica ocupa el suelo. Una cama alta aprovecha el volumen. Una cama individual de 90 x 190 cm ocupa ya unos 1,7 m² de suelo. En una habitación de 9 o 10 m², es mucho. Añade un escritorio, un armario, algo de almacenaje y una silla, y moverse por la habitación se vuelve enseguida complicado.
La cama alta se basa en cambiar por completo esta organización. En lugar de colocar la cama + el escritorio uno al lado del otro, se colocan así: la cama encima del escritorio. No se agranda la habitación. Se le añade casi un segundo nivel.
¿Qué poner debajo de una cama alta?
Es probablemente la parte más interesante. El espacio situado bajo la cama no tiene por qué tener una función impuesta. Puede evolucionar con la edad, los gustos y las necesidades de quien lo usa. Para un niño, puede convertirse en una zona de juegos, con cojines, cajas de almacenaje y sus juguetes favoritos. Unos años más tarde, ese mismo lugar puede pasar a ser un escritorio para hacer los deberes.
En la adolescencia, se puede instalar un sillón, estanterías, un ordenador o un espacio dedicado a la música, al dibujo o a los videojuegos. Después, en una primera vivienda o en una habitación de estudiante, el escritorio puede convertirse en un auténtico espacio de trabajo. Es un pequeño territorio dentro de la habitación. Y, a diferencia de un mueble de función fija, este espacio puede reinventarse continuamente.
El rincón acogedor bajo la cama alta
La cama alta tiene además una cualidad menos medible en metros cuadrados. Crea de forma natural un espacio dentro del espacio. La zona situada bajo la cama tiene un techo más bajo y una sensación más íntima que el resto de la habitación. Con una alfombra, unos cuantos cojines, una pequeña lámpara y una estantería, puede convertirse fácilmente en un rincón de lectura o en un refugio confortable. Para un niño, será quizá una cabaña.
Para un adolescente, un rincón de música o de gaming. Para un estudiante, un escritorio. El mobiliario no determina, por tanto, necesariamente el uso de este espacio. Crea una estructura que cada uno puede después personalizar.
¿A partir de qué edad se puede dormir en una cama alta?
La seguridad es aquí esencial. Las camas altas y las camas superiores de las literas no son adecuadas para niños menores de 6 años, sobre todo por el riesgo de caída. Esta advertencia forma parte de las indicaciones previstas en la norma europea aplicable a las camas altas y las literas. También hay que respetar las dimensiones de colchón recomendadas por el fabricante, en particular su grosor máximo, para que las barandillas de seguridad conserven la altura protectora prevista en el diseño de la cama. Una cama alta no es, por tanto, una cama pensada para los niños muy pequeños. Pero a partir de los 6 años, le espera una vida sorprendentemente larga.
Una cama que puede acompañar al niño hasta la adolescencia
A veces se asocia la cama alta con la habitación de un niño pequeño. Sin embargo, es precisamente uno de los muebles que mejor pueden evolucionar con él. A los 6 o 7 años, el espacio inferior puede albergar juguetes. A los 10, se convierte en un lugar para leer y hacer los deberes. A los 14, el escritorio acoge un ordenador. A los 18, la misma cama puede convertirse en una solución especialmente práctica en una habitación de estudiante.
La decoración cambia. La función del espacio de abajo evoluciona. Pero la idea arquitectónica sigue siendo válida: hacer trabajar la altura para conservar más superficie libre en el suelo. Por eso, una buena cama alta no tiene por qué tener una estética demasiado infantil. Un diseño más atemporal le permite atravesar las edades con mucha más facilidad.
¿Y después? La cama alta también existe en 140 x 190 cm
La cama alta, por cierto, no se limita a la cama individual. También existen camas altas dobles de 140 x 190 cm. El principio resulta entonces especialmente interesante para un adolescente mayor, un estudiante o un joven adulto: disfrutar de la comodidad de una auténtica cama doble y conservar al mismo tiempo gran parte del espacio inferior disponible. En un estudio o en una habitación pequeña, la diferencia puede ser espectacular. Una cama doble de 140 x 190 cm ocupa unos 2,7 m² de superficie de descanso. Al colocarla en alto, ese espacio puede reutilizarse en el nivel inferior para crear un escritorio, una zona de descanso o almacenaje. La cama alta pasa a ser así menos un «mueble infantil» y más una auténtica solución de organización del espacio.
Cama alta con escritorio: ¿por qué funciona tan bien esta combinación?
Cama y escritorio tienen una característica interesante: rara vez se usan a la vez. Por la noche, se usa la cama. Durante el día, se usa el escritorio. Superponerlos es, por tanto, especialmente lógico.
Este es el principio que sigue SENHO en sus camas altas DINO y ROZE, que combinan una cama individual en alto con un espacio de escritorio debajo. El escritorio puede, además, retirarse si las necesidades cambian. La cama alta no está, por tanto, condenada a ser eternamente una «cama alta con escritorio». El espacio inferior puede reinventarse.
DINO: la cama alta con escritorio, práctica y evolutiva
La SENHO DINO combina una cama individual en alto y un escritorio bajo la cama. El objetivo es sencillo: reunir dos funciones esenciales de una habitación en una sola huella en el suelo. La cama ocupa el espacio superior, mientras que la parte inferior se convierte en un auténtico espacio de trabajo. El escritorio puede retirarse después si cambia la distribución de la habitación. La DINO puede así acompañar la evolución de una habitación infantil a una habitación de adolescente, sin imponer de forma definitiva la misma configuración.
ROZE: una cama alta con un original acabado textil
La SENHO ROZE retoma esta filosofía de cama alta sencilla con escritorio desmontable, pero añade una característica mucho más inusual: barandillas con acabado en tela. La cama alta es tradicionalmente un mueble muy arquitectónico, dominado por la madera o el metal. La introducción del textil cambia su aspecto y aporta un acabado visualmente más suave. La ROZE conserva así la lógica funcional de una cama en alto, cuidando más la sensación de confort alrededor de la zona de dormir. Como en la DINO, el escritorio puede retirarse para que el espacio inferior evolucione con su usuario.
MONTANA: pasar a la cama alta doble de 140 x 190 cm
Con la MONTANA, el principio cambia de escala. Ya no se trata de una cama individual, sino de una auténtica cama alta de 140 x 190 cm. Esta dimensión permite plantearse la cama alta durante mucho más tiempo a lo largo de la vida: adolescente, estudiante, joven adulto o simplemente alguien que quiera optimizar una habitación con suficiente altura. El gran espacio situado bajo la cama puede organizarse libremente: escritorio, sofá, almacenaje, estantería, rincón de televisión, espacio creativo. La habitación conserva así gran parte de su superficie funcional a pesar de la presencia de una cama doble. Otra ventaja práctica: la escalera de la MONTANA es reversible, lo que facilita adaptar la cama a distintas configuraciones de habitación.
DOCKLAND: la cama alta doble con acabado textil
La DOCKLAND lleva también el concepto hacia una auténtica cama doble de 140 x 190 cm. Como en la MONTANA, su escalera es reversible, para facilitar su instalación en distintas habitaciones. Pero la DOCKLAND tiene una identidad particular: sus barandillas también cuentan con un acabado en tela. Esta combinación de estructura funcional, gran cama en alto y detalles textiles permite dar a la cama alta un aspecto menos estrictamente técnico y más cercano al de un verdadero mueble de dormitorio. Es también una forma de mostrar que la cama alta ya no está reservada necesariamente al mundo del mobiliario infantil.
DINO, ROZE, MONTANA o DOCKLAND: ¿qué cama alta elegir?
La elección depende sobre todo de la edad del usuario, del ancho de cama buscado y de cómo quieras utilizar el espacio situado bajo la cama. La DINO es especialmente adecuada para quienes buscan una cama alta sencilla con un auténtico escritorio integrado pero desmontable. La ROZE retoma el principio de la cama individual con escritorio desmontable, añadiendo la originalidad de unas barandillas con acabado en tela. La MONTANA permite pasar a una cama doble de 140 x 190 cm y ofrece un amplio espacio inferior personalizable, con una escalera reversible. La DOCKLAND combina también una cama doble de 140 x 190 cm y una escalera reversible, con la particularidad de unas barandillas con acabado en tela. Cuatro camas distintas, pero una misma idea: utilizar la altura para devolverle el suelo a la habitación.
¿Qué cama alta SENHO elegir?
¿Todavía dudas entre los distintos modelos? Para ir más allá, hemos dedicado una guía completa a las camas altas de la colección SENHO: «¿Qué cama alta SENHO elegir? Comparativa de MONTANA, DOCKLAND, DINO, ROZE y BROS». En ella encontrarás una comparativa detallada de sus dimensiones, de los tipos de cama, del equipamiento y de las particularidades de cada modelo, para elegir el que mejor se adapte a tu habitación y a tus necesidades. La DINO y la ROZE apuestan por la cama individual con escritorio, mientras que la MONTANA y la DOCKLAND ofrecen una auténtica cama doble de 140 x 190 cm. La comparativa presenta también la BROS, nuestra litera, para quienes quieran optimizar el espacio con dos camas.
👉 Descubre nuestra comparativa: «¿Qué cama alta SENHO elegir? Comparativa de MONTANA, DOCKLAND, DINO, ROZE y BROS»

















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